La artista y productora gallega afincada en Barcelona vive un momento de introspección y búsqueda. En plena fase conceptual de su próximo proyecto, reivindica la investigación y el aprendizaje como motores creativos. Fiel a su espíritu inquieto, entiende la innovación como un proceso de experimentación constante, donde cada paso implica mirar con “otras gafas”.
Para ella, la tecnología no es solo una herramienta, sino un lenguaje expresivo que sostiene su narrativa junto al arte y la música. A través de su sello Seeking the Velvet y sus colaboraciones con Ableton, ha consolidado un espacio de libertad y comunidad creativa. Crítica con la banalización tecnológica y defensora del valor del proceso artístico, Novoa insiste en la necesidad de mantener la curiosidad, la conciencia colectiva y la emoción humana como fuerzas esenciales de la creación. Su visión: una música electrónica que evolucione sin perder alma.
Cora Novoa actuará en la tercera edición del festival ElektrAV, que tendrá lugar durante los días 20 y 21 de febrero en la Sala de Armas de La Ciudadela en Iruña-Pamplona.
– Galicia – Madrid – Berlín – Barcelona… un viaje interesante. Un sitio, una etapa. ¿En qué momento estás ahora y qué sientes al mirar hacia atrás y recordar el camino?
Ahora mismo estoy empezando a trabajar en la parte conceptual de mi siguiente proyecto, que en realidad es una de las cosas que más me gusta hacer: investigar y aprender. Si miro atrás siento nostalgia y a la vez orgullo. Llegar hasta donde estoy ahora mismo no ha sido fácil, así que es algo que valoro mucho y doy las gracias a todo el mundo que ha hecho posible esto, y por supuesto también a mi misma.
– En tu trabajo siempre hay una mirada hacia el futuro, pero con una base conceptual muy sólida. ¿Cómo entiendes la innovación en la música electrónica hoy?
La clave está en experimentar, probar caminos nuevos e investigar. Si ya sabes que hay herramientas que te funcionan volverlas a re-utilizar pero desde otro punto de vista, usando otras gafas, y esto aplicarlo a cualquier campo en el que estés trabajando, como puede ser en diseño sonoro, técnicas de producción, formas de pensar o aplicaciones de procesos creativos. Hay artistas que consiguen su fórmula y no dejan de repetirla porque les funciona y se sienten felices con eso. Para mi es todo lo contrario. Necesito probar cosas nuevas para mantener mi curiosidad y pasión por la música, sino me aburro.
– La tecnología suele presentarse como una herramienta neutral, pero tú la utilizas casi como un lenguaje expresivo. ¿Dónde trazas la línea entre herramienta y discurso?
Para mi la tecnología forma parte de mi identidad y es uno de los pilares que sustenta mi narrativa junto con el arte y la música. Sin la tecnología no podría hacer nada de lo que he hecho en mi carrera artística, así que me funciona tanto como una herramienta como un discurso.
– Has sido formadora y embajadora de Ableton durante años. ¿Qué aprendizajes te ha dado ese contacto directo con la comunidad creativa y el desarrollo tecnológico?
Es un placer seguir trabajando junto a Ableton y haberme podido desarrollar como artista de su mano. Una de las cosas que siempre me ha gustado de Ableton es su sentido de la comunidad y su pasión por la experimentación. Al final no deja de ser un software desarrollado por 2 amantes de la música electrónica, como son Robert Henke (Monolake) y Behles, que querían poder interpretar en tiempo real sus creaciones; tal fue su pasión que lo materializaron creando un software que revolucionaría la industria musical tal y cómo la conocíamos.
– ¿Qué tecnologías emergentes —inteligencia artificial, interfaces hápticas, sonido inmersivo, etc.— crees que transformarán la forma de producir o experimentar música en los próximos años?
Me parece muy interesante el audio espacial y todas las tecnologías relacionadas con él (Dolby Atmos, DTS:X o 360 Reality de Sony) tanto para la mezcla, producción o actuaciones en directo.
Y por otra parte tengo mis sentimientos encontrados con la IA; es una tecnología integradísima en nuestro día a día y softwares de producción como Ableton: la vemos integrada en el Navegador, en las herramientas generativas MIDI o con la funcionalidad “Sound Similarity”. Esto ayuda muchísimo a la hora de crear música y son aplicaciones muy útiles.
El problema está en que si ya el valor de la música en general con la llegada de las plataformas de streaming era cero, ahora con la irrupción de mastodontes tecnológicos como SUNO, donde el CEO de la propia compañía menosprecia el proceso creativo y la creatividad musical con titulares como “hacer música es una mierda” o “la mayoría de la gente no disfruta del proceso de hacer música” creo que menosprecia nuestro arte y el acercamiento de estas empresas a la creación es nefasto y destructor.
Al final todo depende del enfoque y aplicación de las empresas creadoras de estas tecnologías. Si su objetivo es destruir, o avanzar.
“La tecnología forma parte de mi identidad y es uno de los pilares que sustenta mi narrativa junto con el arte y la música”
– Fundaste Seeking the Velvet hace una década como espacio de libertad creativa. ¿Cómo ha evolucionado el sello en este tiempo?
En realidad sigue siendo ese mismo espacio de libertad creativa pero con más experiencia y con otros proyectos adicionales que lo complementan.
Este año hemos lanzado el SEEKING THE VELVET Podcast, por donde han pasado figuras como Alizzz, Zahara, Ada Colau o Niño de Elche, y en el que conversamos a través de una charla amena y cercana sobre música, técnicas creativas, misticismo, y lo que surja.
– ¿Crees que es posible mantener una estructura independiente sin perder relevancia en un mercado dominado por plataformas globales?
Todo es posible, pero si realmente quieres estar presente en la industria musical y poder vivir de ello, lo mejor es que aprendas a usar las herramientas desde una perspectiva en la que te sientas cómoda y te sientas fiel a ti misma. Las etiquetas de música underground y música comercial ya son muy difusas, y me parecen debates obsoletos. Lo que sí que veo es mucha gente instalada en la queja o en el victimismo en vez de en la acción. La industria musical ya no es la misma de hace 10 o 20 años, y dentro de unos 10 o 20 años volverá a cambiar y será diferente. Todo está en constante cambio, como todo en la vida. Lo importante es qué gafas te pones para ver las cosas y con qué actitud te posicionas.
– En un entorno tan volátil, ¿cómo defines hoy el éxito artístico? ¿Sigue siendo cuantificable o se mide en otros términos?
Para mí el éxito artístico es ser feliz y sentirte realizada con lo que cada una haga. Pero para otra persona será otra cosa totalmente diferente, como ganar dinero, hacer tours en Australia o tener más de 1 millón de seguidores en Instagram. Siempre va a depender de los ojos que lo vean.
– Has sido una referencia para muchas mujeres que buscan abrirse camino en el sector. ¿Cómo percibes la evolución del papel femenino en la escena electrónica durante los últimos años?
Por una parte la electrónica siempre ha sido un espacio de diversidad y libertad. Un espacio que recogió minorías y sigue siendo una herramienta de activismo. Lo vimos con el house con nuestra comunidad LGTBIQ+ en Chicago o el techno con la comunidad afro-americana en Detroit, pero a su vez sigue siendo un fiel reflejo de los pormenores de nuestra sociedad, y el machismo e instrumentalización / invisibilización de la mujer es algo que se ve también en la electrónica. Un ejemplo lo tenemos con la invisibilización de la mujer en la historia de los sintetizadores modulares, donde se intentó silenciar su obra y trabajo restándole importancia o eliminando su presencia, cuando en realidad fueron las pioneras de este movimiento (os recomiendo ver el documental “Sisters of Transistors” donde la directora Lisa Rovner lo narra con absoluta delicadeza).
Y lo mismo si hacemos una mirada profunda en la industria musical y en especial a los cargos directivos y de poder. Por norma general son hombres blancos heterosexuales que han sido educados en una sociedad sesgada. Está claro que todos hemos sido educados en esta sociedad machista y sesgada, pero la clave está en auto-cuestionarnos, revisarnos y cambiar, para así mejorar nuestra posición en la vida e industria.
“La clave está en auto-cuestionarnos, revisarnos y cambiar, para así mejorar nuestra posición en la vida e industria”
– ¿Qué mecanismos crees que aún faltan para alcanzar una verdadera equidad en los espacios de creación, programación y decisión?
Aunque cada vez haya más mujeres pinchando es importante que siga habiendo referentes femeninos y de disidencias sobre todo en posiciones de poder o en otros interlocutores de la industria musical.
También hace falta más pluralidad en la producción musical. Para que os hagáis una idea solo hay un 11% o menos de productoras en el mundo, y aunque poco a poco vaya mejorando este porcentaje, queda mucho por hacer.
– En tus discursos y proyectos hay una constante llamada a la “conciencia colectiva”. ¿Crees que la igualdad es también un proyecto cultural, no solo político?
La igualdad es un principio que reconoce que todas las personas tienen el mismo valor y deberían recibir un trato justo, vengan de donde venga, tengan el género que tengan, religión u otras condiciones, es por eso que es un principio que se debería de aplicar en lo político, en lo cultural y en todos los campos de la vida.
– Tu obra reciente explora la identidad y la dualidad (Two Faces, Mental Diary). ¿Hacia dónde se dirige tu próxima búsqueda sonora?
Justo acabo de llegar de hacer gira en México y me quedé enamorada de la cultura y mística del país. Estoy empezando a investigar y leer sobre su cultura, así que es un buen inicio para ver qué sale de ahí.
– Si tuvieras que imaginar el futuro de la música electrónica en diez años, ¿cómo lo visualizarías?
Con más fusión de géneros y estilos, pero siempre con una mirada en el pasado.
– ¿Qué papel jugarán los artistas como mediadores entre la tecnología y la emoción humana?
Las personas necesitamos compartir, tocarnos y sentir. Ya vimos con la pandemia los estragos que vivimos cuando nos quitan lo humano. Al final una IA únicamente predice, no piensa, ni siente.
– ¿Qué te motiva hoy a seguir creando y compartiendo conocimiento después de tantos años de trayectoria?
El hecho de contar historias y poder compartirlas con los demás. Me motiva saber que, a través de ellas, puedo despertar emociones, conectar con las personas y dejar una pequeña huella. Una idea, una emoción o un recuerdo pueden transformarse en algo que conecta con otras personas, con lo universal.
