Durante años, Lady Starlight estuvo vinculada a Lady Gaga, acompañándola en varias giras internacionales y acercando una propuesta de marcada identidad underground a algunos de los mayores escenarios del pop. Sin embargo, lejos de quedar definida por esa asociación, ha construido una trayectoria propia dentro de la música electrónica basada en la experimentación, las actuaciones en directo con hardware y una evolución artística constante.
En un panorama de la música electrónica cada vez más condicionado por la inmediatez, la visibilidad y la necesidad de producir contenido de forma constante, mantener una identidad artística a largo plazo se ha convertido tanto en un desafío como en una declaración de principios. Lady Starlight ha construido su carrera navegando precisamente esa tensión: abrazando la evolución sin comprometer su integridad artística y priorizando el proceso creativo por encima de la repetición. Su enfoque, basado en actuaciones en directo con hardware y una profunda conexión con el sonido como medio físico y expresivo, ofrece una perspectiva que contrasta con la lógica dominante de la velocidad y la exposición algorítmica.
Este fin de semana ofrecerá su «live» en la tercera edición del Harrikada Festibala en Izarra.
– Tu carrera se ha caracterizado por una evolución constante. ¿Hubo algún momento concreto en el que te diste cuenta de que repetir una fórmula no era una opción para ti?
He sido así toda mi vida. Me interesa algo y me entrego al cien por cien. La música siempre ha sido lo más importante de mi vida, así que cuando me interesaba un género concreto dedicaba toda mi energía a él. Y, por el contrario, cuando perdía el interés por algo, ya no había vuelta atrás.
– ¿Qué es más difícil a largo plazo: encontrar tu propio sonido o tener el valor de abandonarlo cuando empieza a funcionar?
Es una muy buena pregunta. Desarrollar tu propio sonido requiere dedicación, y dejarlo atrás requiere valentía. Ambas cosas son difíciles porque, en cada etapa, corres el riesgo de alejar a la gente. O corres el riesgo de no llegar nunca a construir una carrera, o de perder la audiencia que tanto te costó conseguir.
– ¿Crees que la escena electrónica actual recompensa la evolución artística o tiende a favorecer las fórmulas reconocibles?
Depende de cuál sea tu objetivo. Si tu meta es tener una gran base de seguidores y ganar mucho dinero, las fórmulas son el camino. La evolución artística es algo que debes asumir como intención desde el momento en que decides convertirte en artista. Eso implica que no estás tan centrado en el resultado como en el proceso. Aunque diría que esto no es algo exclusivo de la música electrónica.
– En un entorno tan rápido y saturado, ¿qué errores ves que cometen los artistas jóvenes cuando persiguen resultados inmediatos?
Si los resultados son tu objetivo principal, estás haciendo todo mal. Te colocas en una posición en la que básicamente te conviertes en esclavo de lo que crees que quiere tu audiencia. El secreto es que las audiencias no saben lo que quieren; es responsabilidad del artista mostrárselo.
– ¿Qué importancia tiene hoy la paciencia? ¿Crees que sigue desempeñando un papel real en la construcción de una carrera duradera?
Es lo más importante de todo. El éxito de una carrera a largo plazo es una auténtica carrera de resistencia. A veces no sé si tengo confianza en mí misma o simplemente soy demasiado testaruda para rendirme. Probablemente una combinación de ambas cosas.
“Es muy triste que sintiera la necesidad de tener que “demostrar” mi valía dentro de la escena. Me gustaría poder decir que esto ya no les ocurre a las mujeres, pero todavía no hemos llegado a ese punto”
– Actúas en directo utilizando hardware en una época en la que predominan los entornos digitales. ¿Lo describirías como una decisión artística, una postura política o ambas cosas?
Al principio de mi carrera sabía que tendría que enfrentarme a enormes obstáculos para que me tomaran en serio dentro de la escena techno. Hace doce años el panorama era muy diferente. Mi asociación con Lady Gaga suponía una gran desventaja en aquel momento. Si hubiera sido únicamente DJ, nunca habría funcionado. Por suerte, de forma instintiva desarrollé un amor por crear música con hardware.
Es muy triste que sintiera la necesidad de tener que “demostrar” mi valía dentro de la escena. Me gustaría poder decir que esto ya no les ocurre a las mujeres, pero todavía no hemos llegado a ese punto.
– Has experimentado tanto la exposición masiva del mainstream como la credibilidad del underground. ¿Qué te enseñó ese contraste?
En mi caso no diría que exista un contraste tan grande. Lo que hacía era mostrar credibilidad underground a una audiencia mainstream. Lo que más me marcó de haber participado en tres grandes giras de pop fue lo difícil que resultaba enfrentarte conscientemente durante tanto tiempo a un público que sabes que no va a disfrutar de lo que estás haciendo. Si soy sincera, fue bastante traumático. Aunque me dio una enorme fortaleza para dejar de temer el rechazo, no es algo que recomendaría a nadie.
– ¿Qué le dirías a un artista que está empezando hoy en un panorama tan saturado?
Siempre digo que, si no puedes ganar el juego que te han puesto delante, inventa tu propio juego. Solo parece saturado si sigues el camino que otra persona ha trazado para ti. Sigue el tuyo propio.
– ¿Cómo imaginas la evolución de tu sonido en los próximos años?
Ahora mismo estoy atravesando otra transformación. Estoy muy cansada de los BPM altos y de la falta de melodía.
Pensaba que estaba arruinando mi carrera incluso antes de empezar cuando publiqué mi primer EP a 140 BPM. En 2016 todo el mundo pinchaba entre 128 y 130 BPM, así que no podía imaginar quién iba a tocar mi música. Pero tenía que ser rápida para ser fiel a la inspiración que tenía en aquel momento. Es muy divertido ver lo rápido que 140 BPM pasó de ser excesivamente rápido a considerarse lento.
– Después de un recorrido tan largo, ¿qué sigue motivándote creativamente?
En realidad es bastante fácil, porque sigo sintiendo que todavía no he alcanzado mis objetivos creativos. Cuando lo haga, será el momento de parar.
– Para terminar, ¿en qué proyectos estás trabajando actualmente y qué podemos esperar de ti en el futuro próximo?
Estoy cambiando completamente mi configuración de trabajo y mi forma de producir música. Es un proceso muy difícil porque supone muchísimo trabajo sin resultados visibles durante al menos seis meses. La verdad es que no sé muy bien qué estoy haciendo ni cómo definir el sonido que estoy creando ahora mismo. Pero todos los artistas a los que respeto dicen que precisamente ese es el lugar al que deberías aspirar llegar.
